Recuperan la variedad de uva viñada

Justo quedan 9 hectáreas de cepas de la variedad viñatero en toda Cataluña y 7,5 de ellas están en el Alt Camp. Es una de tantas variedades que quedaron en el olvido al dictado de las grandes productoras que exigen cantidad y llevar a los agricultores a optar por cepas más comerciales e importadas.
Pero un grupo de pequeños productores, convencidos de que en el propio está la diferencia con la que se puede competir en el mercado, han apostado por recuperar el viñetero como una de las variedades que deberían incorporarse a la Denominación de Origen Tarragona.
Técnicos del Instituto Catalán del Vino (Incavi) visitaron el día 27-08-2012 la finca de Les Espelmes, en Sanaüja, donde se conserva una viña de viñatero que fue plantada entre 1948 y 1952 y que su propietario Ramon Godes, ha conservado. «Llegué a plantearme arrancar para contratar la subvención, pero me hicieron ver que era un patrimonio natural de la zona».
Ahora se ha seleccionado una serie de cepas que durante tres años analizarán los técnicos para una vinificación que permitirá determinar su potencialidad. En caso de confirmar el interés de la variedad, se podría incluir en la DO Tarragona, donde entre otros también están las de tempranillo, merlot, garnacha, sumoll, Samsó o Cabernet Sauvignon para tintos, o macabeo, Parellada, xarel·lo o chardonnay para blancos.
La recuperación de la variedad viñatero va más allá de la elaboración de un vino con distintos matices a los habituales, sino que es el rescate del autóctono, que sólo se produce en la zona y que marca diferencias en un mundo globalizado, con todo lo que puede representar en ventas o en atractivo de turismo enológico.
La globalización y la uniformidad de gustos dirigida desde el mercado ha llevado a olvidar variedades como el propio viñador, el xarel·lo rosado o el Trobat, apenas utilizadas. Un olvido que se acentuó en la década de los setenta con la expansión del cava que prefería variedades como el macabeo o el xarel·lo, con mayor rentabilidad por la cantidad y calidades.
Las primeras botellas con viñatero se podrían tener el próximo año, aunque no para comercializar, sino para conocer su potencialidad. A partir de ahí se analizará las adaptaciones, tratamientos en frío o si tiene más interés en elaboraciones monovarietales o en lagar.
Ramon Gavarra señala que «hay que mirar a lo más cercano y siempre las pequeñas bodegas son las que deben innovar para encontrar nuevos productos».

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Fuente: diaridetarragona.com

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