Cata técnica en Bodegas Torres

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Este año, la casa Torres está haciendo una ronda de contactos con profesionales del mundo del vino, y me ofreció la posibilidad de catar sus vinos de finca, junto a su director técnico, Josep Sabarich.
Josep Sabarich es un enólogo vinculado a la casa Torres desde 1999, y en 2010 asumió su dirección técnica. Enólogo de perfil joven, ampliamente formado en diferentes bodegas del mundo, con una visión de mercado, pero sensible y con inquietudes en terruños, en viñedos y variedades singulares, de difícil manejar, de costosa vinificación, de donde resultan unos vinos minoritarios, para un público reducido, para un consumidor formado, que va algo más allá a la hora de abrir una botella.
La casa Torres es un sello indiscutible del panorama vinícola nacional, con presencia en más de 140 países, con bodegas en el Penedès, Priorat, Cuenca de Barberá, Ribera del Duero, La Rioja, en California, Chile, y China, y una facturación que supera los 230 millones de euros.
La cata la hicimos en las instalaciones de la bodega Torres, en las afueras de Vilafranca del Penedès.
Empezamos con el vino Fransola, un vino monovarietal hecho con Sauvignon Blanc. Antiguamente, este vino estaba golpeado con una pequeña parte de Parellada, pero hace ya años que se desestimó este coupage porque vieron que no aportaba nada especial al conjunto. Ahora es un 100% Sauvignon Blanc.
Se hace una maceración prefermentativa con las pieles, a baja temperatura, para mejorar la extracción de aromas. Hace la fermentación en tinas de acero inoxidable y un 40% del vino, termina en barricas de roble Francés y Americano, nuevo y usado.
Terminada la fermentación, se hace una ligera crianza, con madres, pero en vez de hacer battonage introduciendo un bastón por el agujero del tapón de la bota, se hacen rodar las botas, para conseguir una interacción más eficaz con las madres. El trabajo de lías, dota al vino de un perfil más untuoso, por su aporte de manoproteínas, pero hay que tener en cuenta que las lías también actúan como una esponja, comiéndose parte aromática del vino, y también del color. Por tanto, se ha hecho todo en su justa medida. La producción del Fransola, suele ser de unas 60.000 botellas.
Catamos un Fransola 2011, proveniente de una añada calurosa, pero con más agua que la de 2012. Encontramos un vino con un toque de madera muy sutil, muy integrada en el conjunto, recuerdos cítricos, flor blanca, con una boca que le iría bien algo más de volumen. Un vino femenino, aromático y fragante.
El Fransola 2012 viene de un año extremadamente seco; solo llovió en la brotación, pero en todo el año solo llovieron 138 litros. Años con mucho estrés hídrico, a nivel aromático, la fruta que encontramos en nariz, parece más cálida, y los vinos corren más en la botella, van más rápido, por eso les va bien un poco de madera, que ayuda a frenar la oxidación, dando mayor corpulencia al vino. Si no el vino perdería estructura con más prontitud.
Presenta una nariz con una fruta que parece más madura, donde se marca la presencia de los tostados de la madera, con una boca tierna, aún por redondear, que necesita más tiempo de botella para conseguir una mayor finura en el conjunto. Sin embargo, pese a ser una añada extrema, se ha conseguido un buen.
Milmanda
La viña del Milmanda la encontramos localizada cerca del Monasterio de Poblet, la DO Conca de Barberà. Es una finca de 17 ha de Chardonnay, con un rendimiento de unos 4000-4500kg/Ha. La elaboración es simple.es prensa con la uva entera, cosechada a mano, sin derrapar, a una presión muy suave, e inicia la fermentación en tinas de inoxidable y después pasa a barricas, de roble francés nuevas, y después usadas, para hacer algo de crianza. Milmanda es un vino monovarietal de Chardonnay. Tiene una producción de unas 40.000 botellas.
Catamos el Milmanda 2008, un vino muy vivo todavía, fresco, de nariz compleja, (mieles, aceituna verde) un vino que ha tenido una muy buena evolución, con una boca untuosa, de buena acidez y cuerpo. Lo mejor de la cata.
El Milmanda 2009 fue una botella que se mostró demasiado evolucionada, cansada, que deberemos catar en otra ocasión, porque a menudo hay botellas, que se desvían del camino que ha seguido el resto de la añada.
El Milmanda 2011 se mostró reducido en un principio, aromas de fósforo, de cerrado, pero que se fue abriendo dejando ver una evolución muy prometedora, ya que ahora es un vino aún por hacer.
Evolucionan mejor los Chardonnays con mayor acidez, que se muestran más discretos al principio, pero con una crianza en la botella, después aumentan su intensidad aromática.
Pasamos a catar los vinos tintos de las fincas de la casa.
Mas Borràs
Este vino crece en una viña de la zona del Penedès Superior (Santa Maria de Miralles), a unos 520 metros de altitud, viñas en costero, muy cerca de la viña de Fransola, en La Llacuna. La variedad utilizada es la Pinot Noir. De hecho, en la península, tenemos muy pocos vinos de Pinot Noir, y por lo tanto, pocos referentes, todos ellos, extranjeros. La producción de Mas Borràs es de unas 20.000 botellas.
El vino catado fue un 2011, un vino de aroma perfumado, fruta roja, pirazinas, pimienta negra, muy fino. En boca, ligero, sin estridencias, pero con nervio. Un vino elegante, de marcado carácter de Pinot Noir.
Mas la Plana
Mas la plana es uno de los míticos vinos de Torres. Mas la Plana nació en 1970, a partir de la primera cosecha de Cabernet Sauvignon, variedad cultivada en 1966 en la Finca de Mas la Plana, ubicada en Pacs del Penedès.
El viñedo tiene 29 Ha. Su producción es muy variable en función de la añada, y varía entre 60.000 y 110.000 botellas. Generalmente, son vinos muy agradecidos con los largos reposos en botella, encontrando añadas viejas memorables.
Mas la Plana 2008
La añada 2008 fue muy difícil y complicada para los Cabernets Sauvignon, una añada con poca agua, y con viñedo estresado.
Una nariz intensa, notas de cacao, chocolate, tinta china, fruta negra madura, torrefactos, y en boca, potente, carnoso, concentrado y aún por pulir, para abrir pasados unos años.
Como pintaba la añada, están muy satisfechos con el gran resultado obtenido.
Mas la Plana 2009
Más elegante, fino y fresco, notas balsámicas, cueros, delicado, parece que provenga de una zona más fría, y se muestra reductor. Es un vino que tardará en abrirse, y que debe dejarse que corra en la botella.
Tiene más cuerpo, más peso y más tanino, pero con un tanino aún no reactivo, crudo.
Parece que será añorada memorable con el tiempo, y se prevé que la añada 2001 y 2009 serán las mejores de la década.
Reserva Real
El viñedo de donde sale este vino está situado en una zona alta en Sant Quintí de Mediona, en una finca (Agulladolç) donde su sol es de sablón anguloso de pizarra, a diferencia del resto de suelos de los viñedos vecinos, que son de limos y calcáreos. De esta pequeña finca salen unas 1.200-2.000 botellas depende de la añada.
Probamos el Reserva Real 2009, las variedades que configuran este vino, son Cabernet Sauvignon, Merlot y Cabernet Franc (típico blend bordelés). Vendienta manual y casi una selección gráfica, fermentado a temperatura más baja de lo que sería habitual.
Muestra una finura, con estructura pero fina, de fruta de zona fresca, nariz muy interesante y larga.
Grandes Murallas
En 1996 fue la primera añada, proviene de una viña de terrenos fértiles, con mucha profundidad pero muy bien drenados. Viñas plantadas con Garnacha, Samsó, Monastrell, Cinsault, Garró. Poco a poco se van añadiendo al coupage variedades antiguas recuperadas.
Probamos las Grandes Murallas 2009, hecho con garnacha tinta, Sansón, monastrell, garrón, y una variedad recuperada. Un vino con una nariz atraída, con una fruta negra marcada, llamativa, de cierta calidez, y con una boca sedosa, amable, muy agradable.
El Grandes Murallas 2010, se mostró con una fruta más madura, ciruelas en licor, mora de recreo, fruta compotada, con una boca cautivadora y accesible, con una muy buena longitud.
Fruto de una iniciativa de los años 80, la familia Torres, puso anuncios en prensa local, buscando variedades de viña viejas, perdidas, abandonadas, etc…… Recibieron muchas llamadas, de viejos campesinos, con viñedos remotos abandonados, y durante todos este año han ido haciendo pruebas, y ahora empiezan a recoger sus frutos.
Tuve la oportunidad de terminar la cata con una de estas variedades ancestrales que han podido recuperar, vinificada de dos formas diferentes. Me pidieron que no publicara el nombre de la variedad, pero no parece que les hayan hecho demasiado caso . refuerza-con-una.html
La variedad era de la añada 2012, con una vinificación tradicional, resultando un vino muy llamativo, untuoso, de sensación frotante al azúcar, de fruta muy limpia y marcada. Resulta interesante, pero le falta trabajar un lado más nervioso.
La siguiente muestra, de la misma variedad y añada, pero con diferente vinificación, se había vinificado con rapa. El resultado era un vino más fresco, con unos aromas más volátiles, y con una mayor sensación de frescura en boca. La verdad, una variedad bastante interesante.
Y aquí terminamos la cata. Es una gran experiencia poder catar vinos con la persona que los ha hecho, entender cómo los hace, y lo que quiere transmitir con cada vino.
Y un verdadero honor que Torres lo haya querido compartir conmigo.

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