Champán, cava y espumoso

A principios de los años ochenta dejamos de tomar lo que llamamos champán, para tomar cava, eso sí, elaborado por el método champenoise, pero, a partir del año 1989, pasamos por decreto, a beber con naturalidad, CAVA.
El ingreso en la comunidad europea, de hacía unos años, obligó a etiquetar nuestro espumoso con un nombre que no pudiera relacionarse de ninguna manera con el espumoso que hacían en la zona de Champagne, en Francia.
Esta nueva normativa Europea, fue acompañada de una legislación que clasificaba al CAVA en función de su tiempo de crianza y de su contenido en azúcares. La comunidad europea reconoció el CAVA como vino espumoso de calidad producido en una región determinada (v.e.c.p.r.d).
La delimitación de la zona de producción de CAVA, se realizó para reconocer aquellos lugares donde tradicionalmente se había elaborado, o bien donde la uva de sus viñedos se dedicaba a la elaboración del CAVA; resultando ser un total de 159 municipios, de las provincias de: Barcelona (63), Tarragona (52), Lérida (12), Gerona (5), La Rioja (18), Alava (3), Zaragoza (2), Navarra (2), Valencia (1) y Badajoz (1).
La DO iba haciendo camino, y el 98% de la producción del CAVA se hacía en Cataluña, básicamente en el Penedès.
En 2004, se inició, por motivos de ineptitud, el boicot al CAVA, y concretamente contra el “ Cava Catalan , haciendo que su venta al lineal, bajara un minúsculo tanto por ciento, pero que algunos celebraron como un triunfo de la iniciativa boicoteadora. En realidad, lo que sucedió es que las zonas productoras de cava de fuera de Cataluña (Valencia y Extremadura) se quedaron sin stock de producto por la demanda de última hora. ¿Y qué hicieron? Pues lo que se hace siempre en el país de los espabilados: compraron camiones de Cava en punta (cava no degollado) en Catalunya, y lo etiquetaron como CAVA no catalán, para no perder ventas.
Y todos contentos y engañados: los productores de Cava catalán (algunos) contentos porque habían vendido todo el producto; los cavistas de fuera de Catalunya contentos porque habían satisfecho la demanda; y los clientes compradores de Cava no catalán contentos porque habían hecho boicot, por supuesto.
Y el sector ha ido creciendo considerablemente en las exportaciones, y algunas de las zonas de fuera de Cataluña han aumentado significativamente sus producciones (considerando que hace relativamente poco hacían poquísimas botellas), y la guerra de precios continúa, con uva mal pagada, por los de siempre, y con botellas de precio muy bajo en el mercado.
Siempre que pensamos en un vino de DO, lo asociamos a una zona geográfica concreta (Alella, Costers del Segre, Ribeiro, Rueda, Bierzo, etc)
A ojos del consumidor extranjero, no es nada fácil explicar que un mismo producto llamado CAVA se puede hacer en viñas alejadas a más de 1000 km las unas de las otras. Hay una dispersión de clima, de terreno, de rendimientos, de producciones, etc, muy grandes, que hacen que haya una variabilidad de producto muy heterogénea.
Por estos y otros motivos, en los últimos años, ha habido diferentes elaboradores de Cava que han decidido salir de la DO Cava, con la finalidad de sacar unos productos más asociados a un terreros determinado.
La bodega Raimat, pese a continuar produciendo Cava, en su día sacó una línea de vinos espumosos, ya que decidieron trabajar con variedades (Pinot Noir), en ese momento, no autorizadas por el consejo regulador del Cava. Parte del sector se molestó, por esta salida.
La bodega Bofarull i Blanc, uno de los históricos del sector, decidió salir de la DO Cava el año pasado, apostando por crear el vino espumoso de la cuenca del río Anoia, creando esta denominación, de momento, en solitario. Su salida también creó mucho alboroto.
Otras bodegas han salido de la DO Cava, para hacer espumosas bajo el sello de la DO Penedès. Estas bodegas son:
Albert Milà Mallofré – Mas Comtal,
Albet y Noya,
Bodegas Torre del Veguer
Can Gallego
Carles Mora Ferrer
Finca Aviño,
Josep Colet Orga
Maria Font Puig
Mas Bertran Viticultors,
Masía Can Mayol – Loxarel
Masía Bofarull
Puig-Romeu 2000
La DO Penedès está trabajando desde hace unos nueve meses con dos empresas de comunicación, para encontrar un nombre que defina los espumosos del Penedès sin tener que utilizar la palabra “espumosa”, que, si bien no parece tener connotaciones demasiado negativas, tampoco parece tener positivas y tampoco permite ser registrada, como tampoco la denominación de Gran Reserva, que es exclusiva del CAVA y no dejan aplicarlo a vinos espumosos.
Se ha iniciado un camino, que será muy largo, con muchas trabas, pero que quiere apostar por un modelo de DO de vino espumoso, de alta calidad asociado a un territorio mucho más reducido, más concreto, más fácil de explicar y con más identidad.

Si queréis hacer una cata de cava, aquí podemos arreglarlo.

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