Salvando el patrimonio viticola, Salvando el patrimonio viticola

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El catedrático de Viticultura Fernando Martínez de Toda, hace veinticinco años tuvo una idea: conservar las variedades de vid autóctonas de La Rioja para evitar su extinción.
En 1988, este investigador del Instituto de las Ciencias de la Viña y el Vino, puso en marcha un proyecto para identificar y preservar el patrimonio de variedades minoritarias existente en La Rioja, que en ese momento se veía abocado a la desaparición por la reestructuración del viñedo y el arranque de viñedos viejos. Desde entonces, se han analizado más de 700 viñas y se han recuperado 76 variedades, de las cuales 45 son tintas y las restantes, blancas. Todas ellas han sido analizadas en una reciente tesis doctoral dirigida por Martínez de Toda y realizada por el investigador Pedro Balda, «Identificación y caracterización completa de variedades tintas minoritarias de la DOCa Rioja«.
Además, dos de las variedades identificadas son nuevas, ya que su código genético no coincide con ninguna de las 5.000 identificadas en el mundo. Las variedades desconocidas hasta ahora fueron encontradas en el municipio de Badarán. Al realizar los análisis genéticos y cotejar con el catálogo europeo de variedades (en el que aparece descrita cada variedad conocida con su correspondiente análisis genético), ninguna otra variedad coincidió con estas dos, descritas como B-48 y B-56 ​​.
De los vinos elaborados de estas dos variedades desconocidas, la B-48 no parece demasiado interesante para vinos de calidad por ser demasiado productiva, pero la B-56 ​​muestra buenas aptitudes vitícolas y enológicas; por lo que podría ser tenida en cuenta en el futuro.
En los años ochenta y noventa había una gran homogeneización en las variedades que se cultivaban en todo el mundo. Primaban las variedades foráneas, como el Cabernet Sauvignon y el Chardonnay, porque las valoraban los prescriptores. Daban muchos kilos de uva y tenían una elevada graduación alcohólica.
Afortunadamente, a este investigador le hicieron caso a su tierra y la DOQ Rioja fue la única denominación del mundo que no amparó variedades tintas extranjeras. Además, desde 2007 se permite el cultivo de cuatro variedades recuperadas por Martínez de Toda y su equipo.
De ellas, la Maturana tinta, que la cultivan siete bodegas en 100 hectáreas.
El gusto de los consumidores ha cambiado y se han puesto de moda vinos con menor grado y mayor acidez, que se traduce en un aroma intenso y taninos maduros. Pero el viñedo depende del clima, que tiende a un descenso de las precipitaciones ya un incremento de la temperatura que cada vez provocan mayor desfase entre la madurez en el contenido en azúcares, responsables del grado, más temprana, y la madurez de aromas y polifenoles, más tardía. Ahora se vendimia antes, entre una y dos semanas de media, dependiendo de las zonas.
Fuente: El pais.

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