«Joc de Cartes» 2022, una oportunidad perdida

Joc de cartes TV3 Xavier Bassa i Valls

 

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A finales del año 1981 la cadena norteamericana CBS estrenó Falcon Crest, una telenovela emitida en horario de máxima audiencia, ambientada en un ficticia Valle de la Toscana pero rodada en Napa Valley, con unos espléndidos exteriores filmados en Spring Mountain Vineyard y Stag’s Leap Winery.

A pesar de tener menos éxito de audiencia que las otras producciones competidoras de la época (Dallas, Santa Barbara, Dinastía).la emisión de la primera temporada provocó una riada de turistas que colapsaron las dos principales carreteras de Napa, la Highway 29 y la Silverado Trail, causando largas colas durante los fines de semana, por la multitud de visitantes a las bodegas de la zona.
El vino se puso de moda y comenzó a aparecer en todas las series americanas, donde sus protagonistas a menudo tomaban una copa en alguna de las escenas de cada capítulo.

Por citar unos pocos ejemplos, series como Seinfeld (1989), donde nada más comenzar el primer capítulo ya se ofrece una copa de Chardonnay en la visita inesperada que recibe el protagonista; a la serie Frasier (1993) hay 3 capítulos dedicados al vino y a la cata en un club de vinos; a Mujeres desesperadas (2004) aparece a menudo el vino; a The big bang theory (2007) una de las protagonistas, la Penny, siempre bebe vino y en un capítulo asisten todos a un bar de vinos; a The good wife (2009) la protagonista principal en cada capítulo toma una copa de vino, descalza, en la tranquilidad de su apartamento, una copa de relajación, de premio, después de un atragantado día de trabajo; a Cougar town (2009) constantemente sale; en las series de abogados Suits (2011) y The good fight (2017), el vino es sinónimo de cultura, de estatus y de posición social, y en Scandal (2012), House of cards (2013), Hannibal (2013) y Succession (2018) el vino aparece con frecuencia, demostrando que es un indicador más de poder adquisitivo, de nivel cultural y de saber saborear los placeres de la vida.

Isabel Coixet dirigió la película Elegy (2008), rodada en EE.UU., y a partir de ese momento el vino empezó a aparecer en sus filmes. ¿Casualidad? Quizá no.
Esta es una constante en todas las producciones americanas, ya sean series como películas: en todas, en algún momento u otro aparece un personaje con una copa de vino en la mano: ¿por qué? Porque han conseguido poner el vino de moda, el vino es cool como dicen ellos. ¿Y cómo lo han logrado? Pues simplemente dando visibilidad al vino en la pantalla. Porque tienen muy buenas zonas productoras y porque creen en la excelencia de su producto propio. Quizás hay algunos lobbys de presión que lo ha propiciado o ayudas del gobierno que han ayudado. No lo sé.
Pero en los años 80 en Napa Valley apenas había una cuarentena de bodegas y hoy en día son 475 y con casi 5 millones de visitantes anuales.
Se lo han creído y hacen bandera y, en cuanto a la cerveza, han conseguido dejarla en segundo término, como imagen de bebida de personajes perdedores. No es cool.
¿Y qué pasa en Cataluña? Aquí tenemos grandes vinos, vinos que son más valorados internacionalmente que en nuestra casa, y aquí, en todas las telenovelas la gente bebe cerveza… y así nos va.
La temporada pasada del concurso Joc de Cartes, que resulta que es un programa que se emite en horario de máxima audiencia en TV3, salía el vino como elemento a valorar de cada restaurante concursante, el servicio, las copas y la presentación del mismo a los comensales. Fue una muy buena noticia para el sector porque el vino tenía un protagonismo en un programa con muy buena audiencia. Y eso nos ilusionó a todos; se bebía y se valoraba vino. Y durante unos minutos se hablaba de una cosa, que en mi caso, es muy estimada. Y todo el mundo lo veía. Y nos hizo ilusión. Estábamos en el buen camino. Un camino que sabíamos muy largo, el camino de abrir una vía dando protagonismo a nuestro producto y que de a poco, si se añadieran otras producciones audiovisuales quizás conseguiríamos poner de moda, de una vez por todas, el vino.
Acaba de comenzar la nueva temporada del Joc de Cartes y hemos visto como el vino ha desaparecido del programa y ya no es un elemento a valorar. Y una vez más hemos perdido una oportunidad. Hemos perdido una gran oportunidad de posicionar un producto en la restauración catalana, en un programa en horario de máxima audiencia. Hemos perdido la oportunidad de convencer a los restauradores de que tener vinos dignos en su establecimiento y servirlos como es debido, puede ser un motivo más para ir a comer. Y todos saldríamos ganando. Hemos perdido la oportunidad de continuar con el camino abierto la temporada pasada, que sabíamos que sería largo, duro y halagüeño, pero que pequeñas acciones como esta, podían empezar a vertebrar otras hasta conseguir, como han hecho los americanos, valorar, posicionar, situar y poner de moda, el vino. Nuestro vino. El vino de nuestra casa.
 
Y para hacer esto es necesaria la implicación de todos: bodegas, restauradores, sumilleres, prescriptores, distribuidores, publicaciones especializadas, y sobre todo la ayuda de organismos públicos.
Tal y como decía el Capitán Enciam «los pequeños cambios, son poderosos«.

Pero las oportunidades perdidas, aún más.

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